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El último que apague las galaxias…


Para quienes no coincidan con estos razonamientos y piensen que la historia y la educación del pueblo puede reinventarse cada día, conforme cambian las conveniencias ideológicas de los gobernantes de turno, vaya pues, esta frase de un famoso canta autor Catalán: Nunca es triste la verdad… lo que no tiene es remedio.



Ser feliz es imposible, presenciando los males que afligen a la desgraciada América.

José de San Martín
Libertador de Argentina, Chile y Perú



jueves 27 de agosto de 2009

Otro breve análisis de Argentina y ya van…


En Argentina históricamente se castiga el éxito. Cualquier atisbo de triunfo recibe un castigo feroz con la siempre inestimable colaboración del pueblo argentino…

La proyección continental del ideal Sanmartiniano sucumbe ante las aspiraciones personales de Bolívar, por la sencilla razón de que el Padre de la Patria, a la hora de negociar los destinos de la América Libertada, no tuvo Patria que lo respalde…

Cuando logramos desarrollar una industria siderúrgica, mecánica nacional con posibilidades ciertas de competir en el mundo, la misma fue destrozada por las políticas de libre importación impulsadas desde los discípulos vernáculos de la escuela de Chicago…

Cuando estos cipayos financieros vieron restringidos sus plenos poderes por la presión de los sectores nacionalistas de las FFAA, los centros del poder económico mundial nos empujaron a una guerra tan justa como desproporcionada. Sin embargo, una vez más los argentinos logramos llamar la atención del mundo y traer hacia nosotros la ira de los poderosos de la Tierra.

Humillamos a la reina de los mares hundiendo la mitad de su orgullosa flota con aviones de la década del 60, con buques y submarinos de la década del 40 y con artillería de la década del 30. Esto tampoco nos fue perdonado, así que nuevamente los poderes extranjeros contando con la incondicional colaboración de obsecuentes y resentidos vernáculos, montaron la mega parodia derecho humanista que se tradujo en los argumentos necesarios para desmantelar nuestro poder militar…

Pasó el tiempo y a pesar de todo nos convertimos en la primer potencia exportadora de soja y en una importante competencia agroindustrial y agrotecnológica. Y nuevamente sonaron las alarmas que reunieron los intereses foráneos a los traidores locales, y en menos de un año destrozaron nuestra economía agropecuaria…

Pensándolo bien, ya es hora de que los argentinos empecemos a hacer lo que mejor hacemos y lo que más nos gusta: NADA. Seguramente así, algún día alcanzaremos el destino de grandeza que soñaron nuestros mayores.


 
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