
El plan populista desplegado en América Latina es un éxito abrumador.
En los años ´60 desembarcaron en la región las primeras células de guerrilla urbana entrenadas en la Cuba castrista y en Líbano. El país elegido en primer término fue la Argentina, donde un grado de violencia desconocido asoló a la población durante una década. Derrotado el brazo ejecutor pero no la ideología, brotes de similares características se reprodujeron a lo largo del continente: Chile, Uruguay, Brasil, Guatemala, Colombia y México para nombrar algunos ejemplos debieron soportar también el flagelo del asesinato en nombre de una supuesta causa liberadora. Con mayor o menor suerte, dichos focos terroristas, todos de izquierda radicalizada, fueron sofocados pero importantes secuelas de su accionar persisten en las sociedades que los sufrieron…
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